Som un Clam exige a la junta del Barça que aplique seis medidas para los socios

Puntos Clave
- El FC Barcelona reporta un patrimonio neto negativo de 168 millones de euros tras tres años consecutivos de pérdidas financieras.
- Los costos de renovación del Camp Nou se han duplicado a 1.800 millones de euros, con el proyecto enfrentando más de un año y medio de retraso.
- Som un Clam exige la reactivación del Artículo 67 y claridad inmediata sobre la asignación de asientos para los socios antes de fin de año.
La plataforma de socios del FC Barcelona 'Som un Clam' ha emitido un comunicado formal exigiendo a la junta directiva del club que implemente seis medidas críticas para aumentar la representación de los socios y la transparencia. Tras la Asamblea General del 19 de septiembre, el grupo expresó su profunda preocupación por la trayectoria financiera del club y la falta de compromiso directo con sus seguidores. La plataforma enfatiza que, aunque el rendimiento actual del equipo en el campo es alentador, la esencia democrática del club requiere una supervisión rigurosa de la gestión.
El grupo destacó datos financieros alarmantes, señalando la aprobación de 18 millones de euros en pérdidas, lo que marca el tercer año consecutivo de resultados negativos. Esto ha llevado a un patrimonio neto negativo de 168 millones de euros, lo que ha llevado al grupo a exigir la reactivación inmediata del Artículo 67 de los estatutos del club. Además, piden una investigación sobre los costos inflados de la renovación del Camp Nou, que han aumentado a 1.800 millones de euros desde un presupuesto inicial de 900 millones, junto con retrasos significativos que contradicen las promesas anteriores de la junta.
Históricamente, el FC Barcelona se ha enorgullecido de ser propiedad de sus socios, una condición que 'Som un Clam' argumenta que actualmente está bajo amenaza debido a los procesos de toma de decisiones opacos de la junta. La plataforma señala la celebración de la cuarta asamblea consecutiva en formato telemático como una señal de distanciamiento de la base de socios. Al exigir rendición de cuentas, buscan restaurar el equilibrio de poder tradicional que ha definido la identidad del club durante décadas, asegurando que la junta siga siendo responsable ante quienes realmente poseen la institución.
Las ramificaciones de estas demandas son significativas, ya que ejercen una presión directa sobre el presidente Joan Laporta para que justifique la gestión financiera y estructural actual. Las partes afectadas incluyen a los abonados del club, que permanecen en la incertidumbre sobre la asignación de asientos para el nuevo estadio, y los aficionados más jóvenes, ya que el grupo exige la restauración del pasaporte infantil. La demanda de un calendario claro para el nuevo Palau Blaugrana también señala una creciente impaciencia entre la afición respecto al proyecto más amplio del Espai Barça.
De cara al futuro, los expertos sugieren que la respuesta de la junta será una prueba de fuego para la estabilidad interna del club. Si la junta continúa ignorando estos llamados a la transparencia, es probable que la tensión entre la dirección y los socios se intensifique. La exigencia de una auditoría independiente de las cuentas y un plan concreto para la finalización del estadio se consideran pasos esenciales para recuperar la confianza de los socios. No abordar estas quejas podría conducir a una mayor inestabilidad institucional durante un período crítico de transición para el club.
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