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Ciencia

El cráter de impacto que mató a los dinosaurios pudo haber estado lleno de vida

Ars Technica•3 min read•1 oct 2026•Updated: hace 11d•REF: OPA-261001-ASH
El cráter de impacto que mató a los dinosaurios pudo haber estado lleno de vida

Puntos Clave

  • El sistema hidrotermal de Chicxulub permaneció activo durante 8 millones de años, cuatro veces más de lo estimado anteriormente.
  • La datación por potasio-argón de muestras de feldespato confirmó que el sistema estuvo caliente desde hace 66 millones hasta hace 58 millones de años.
  • Las cuencas de impacto más grandes en la Tierra primitiva pueden haber sostenido condiciones hidrotermales habitables durante duraciones significativamente mayores.
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Hace aproximadamente 66 millones de años, el asteroide Chicxulub golpeó la península de Yucatán, desencadenando una catástrofe global que acabó con los dinosaurios no aviares. Aunque el evento es sinónimo de extinción masiva, investigaciones geológicas recientes sugieren que el lugar del impacto se convirtió en un santuario inesperado. En las profundidades del lecho oceánico, el intenso calor generado por la colisión creó un sistema hidrotermal masivo y duradero que pudo haber proporcionado un entorno fértil para que la vida microbiana prosperara durante millones de años.

Un nuevo análisis dirigido por la geóloga Annemarie Pickersgill, de la Universidad de Glasgow, desafía las estimaciones previas sobre la longevidad de este ecosistema subterráneo. Mientras que los científicos creían que la actividad hidrotermal persistió solo durante 2 millones de años, las mediciones isotópicas de muestras de feldespato indican que el sistema permaneció activo durante al menos 8 millones de años. Pickersgill señala que estas ventanas extendidas de actividad hidrotermal crean oportunidades significativas para la química prebiótica y la propagación de microorganismos.

La formación de este sistema fue resultado directo de la inmensa energía del asteroide, que deformó la corteza terrestre hasta una profundidad de 35 kilómetros. La fusión de rocas y la posterior infiltración de agua de mar en estructuras subterráneas porosas y calentadas crearon un entorno único. Los investigadores utilizaron la datación por potasio-argón, midiendo la desintegración del potasio-40 en argón-40, para determinar que el sistema permaneció térmicamente activo desde el momento del impacto hasta hace aproximadamente 58 millones de años.

Este descubrimiento tiene profundas ramificaciones para nuestra comprensión de la habitabilidad planetaria. Aunque los sistemas hidrotermales son comunes en los cráteres de impacto, la evidencia de vida colonizándolos sigue siendo esquiva, habiéndose identificado microbios en solo ocho de los 70 sitios estudiados. Los hallazgos de Chicxulub sugieren que la duración del flujo de calor y nutrientes es la variable crítica para determinar si un sitio de impacto puede sustentar la vida. Al proporcionar un hábitat cálido y estable, el cráter pudo haber actuado como un refugio durante el período de recuperación posterior al impacto.

De cara al futuro, el estudio proporciona un marco para evaluar otras cuencas de impacto en todo el sistema solar. Pickersgill enfatiza que Chicxulub es relativamente pequeño en comparación con las antiguas cuencas de impacto encontradas en la Tierra primitiva y otros planetas. En consecuencia, los impactos más grandes pueden haber sostenido sistemas hidrotermales durante períodos aún más largos, sirviendo potencialmente como crisoles para el desarrollo de la vida. Esta investigación cambia la narrativa de ver los impactos de asteroides únicamente como agentes de destrucción a reconocerlos como catalizadores potenciales para la evolución biológica.

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Mohammad KaramaliStaff JournalistToronto, Canada

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